Reflexión sobre la evaluación de competencias

Javier Laso
Área de conocimiento
Contexto educativo
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La evaluación de los procesos de enseñanza-aprendizaje va ligada a la metodología que se emplee a la hora de favorecer y facilitar el conocimiento. En los últimos años, han ido surgiendo (o rescatándose) diferentes metodologías que promulgan un avance y una superación de los métodos tradicionales de la enseñanza. Según se trabajaba e investigaba sobre las nuevas metodologías, más se iba reflejando la necesidad de superar también los métodos de evaluación tradicionales, los cuales no daban respuesta a la complejidad evaluativa de dichas metodologías.
 
Hace poco más de una década, surgió en el seno educativo las ya bien conocidas competencias. Las competencias, trabajan sobre una aplicación efectiva y contextualizada a las necesidades de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se pasa de una mentalidad centrada en los contenidos, generalmente conceptuales, a la aplicación práctica y adecuada de una serie de conocimientos, habilidades, destrezas y valores en situaciones reales y complejas de la vida diaria.
 
Después de más de una década trabajando e investigando sobre la potencialidad de la educación basada en competencias, la evaluación de competencias, no ha ido de la mano (al menos temporalmente), con lo que se pretendía conseguir con un trabajo basado en competencias. Constantemente vemos leyes y decretos que "apoyan" la educación competencial, pero se sigue teniendo como principal referencia de evaluación la calificación de exámenes estandarizados. Se dice que las competencias son transversales y pueden ser trabajadas desde cualquier área de conocimiento, y la realidad nos demuestra que el contenido curricular sigue estando dividido en áreas y materias, demandando al docente que realice esa integración transversal de los conocimientos.
 
Por otro lado, muchos autores y profesionales de la educación han adoptado el método de la evaluación por rúbricas como la panacea de la evaluación, sobre todo si estamos trabajando por competencias. En mi opinión, estoy a favor que una evaluación que tiene en cuenta más que la calificación de un test estandarizado es un paso más hacia el éxito, pero no es la solución a todos los problemas de la educación.
 
 
Para justificar el anterior párrafo, y para ir terminando esta breve reflexión, hablaré sobre la competencia digital. Tal y como hemos visto a lo largo del MOOC, así como la propia experiencia y otras lecturas e investigaciones que hayamos podido analizar o trabajar con ellas, la competencia digital supone una revisión profunda a los métodos tradicionales y actuales de evaluación. ¿Cómo podemos evaluar todos los aspectos que intervienen en las diferentes áreas y dimensiones trabajadas en la competencia digital? ¿Acaso se puede poner muros en el mar? ¿Cómo sabemos los docentes qué dimensiones queremos evaluar, estando plenamente seguros de que no se nos escapa algún ítem relevante en el proceso que estamos evaluando?
 
Sin menospreciar el potencial de las rúbricas en la evaluación educativa, creo que no es la panacea de la misma, necesitando analizar e investigar diariamente cómo lograr una evaluación (de las competencias o en general), que tenga en cuenta la multiplicidad de factores que intervienen en los procesos educativos. Como idea propia, sugiero que toda la evaluación que pretenda delimitar todo lo que es evaluable desde el inicio hasta el fin de la experiencia educativa, está despreciando muchos aspectos que difícilmente pueden ser contemplados hasta que las acciones educativas y el aprendizaje tiene lugar.