El síndrome del impostor y su contrario
El síndrome del impostor y su contrario
EUGENIO FOUZ
‘thy head is a quick forest / filled with sleeping birds’ (e. e. cummings)
El poeta estadounidense e.e.cummings -Edward Estlin Cummings- tomó venganza de aquellas editoriales que rechazaron publicar sus versos lanzando en 1935 una autoedición de sus poemas titulada No Thanks con el apoyo económico de su madre. Más adelante, un editor quiso reeditar la poesía de cummings y éste aprovechó la ocasión para dedicar un brindis amargo en la contracubierta del libro. El poeta dibujó la forma de una copa convirtiendo en bebida las letras de los nombres de aquellas editoriales que le negaron la oportunidad de ver sus palabras impresas en papel. Cummings escribe poesía enlazando palabras rotas que se curan en la línea siguiente. Edward Estlin utiliza una métrica y una rima particular. En ocasiones recuerda a los caligramas de Apollinaire por las siluetas que adoptan sus versos. Si Rimbaud era poeta a los siete años, Edward E. Cummings empezó a componer poemas a partir de los ocho porque tenía fe en lo que hacía y, quizás también porque necesitaba aliviar su cabeza.
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En la red social @X (antes @Twitter) un internauta, exgeneral de División del Ejército de Tierra, comentaba la mediocridad existente en la clase política y compartía las declaraciones de un exdiputado catalán en la que éste exponía la falta de rigor a la hora de contar con responsables políticos y cargos de peso en las instituciones españolas. El exdiputado afirmaba que muchos puestos importantes del Gobierno habían sido ocupados por individuos sin preparación, carentes de una mínima formación académica y que no contaban con ninguna experiencia laboral. Añadía contundente que esta gente se había dedicado a colocar sillas en mítines, sujetar pancartas del partido al que estaban afiliados y aplaudir al orador de turno. En otras palabras, estos individuos son quienes forman parte del entramado de los partidos políticos y eso no está bien. No hay calidad. Es posible que quien así hablaba no se refiriese al Gobierno actual, sino a cualquier otro partido de la oposición. El caso es que la referencia encaja perfectamente bien sobre todo en la gestión del Gobierno socialista.
No conviene olvidar que recientemente se han detectado varios casos de curriculum vitae falseados, dicho de otro modo, curriculum vitae inflados. A la población española le interesa la política y quiere saber de qué se habla en el Congreso de los Diputados. Los españoles quieren conocer los detalles de la gestión económica, el cupo catalán, la inmigración, los presupuestos, los casos de corrupción, la transparencia predicada por el Gobierno, los nuevos decretos y los decretos ley. Hoy observamos una tendencia creciente a las tertulias. Resulta penoso ver en programas de televisión a tertulianos que no respetan el turno de palabra, gritan, se ríen de otros tertulianos e interrumpen constantemente. Encima de todo esto, alguno de los invitados a estas tertulias publican un perfil en redes sociales con titulaciones inventadas, y aquí me refiero a retratarse a sí mismos como abogados, juristas o periodistas a sabiendas de que no son nada de eso. Un caso notorio es el de una jovencita opinadora que dice ser licenciada en Derecho y prefiere poner ‘analista política’ en su perfil de @X (antes @Twitter).
Fue en la red de Elon Musk donde encontraba precisamente un escrito sobre el síndrome del impostor firmado por Alberto G. Palomo en el que cita a las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes. Clance e Imes emplearon el término ‘síndrome del impostor’ en 1978 para referirse a aquellos individuos inteligentes o excepcionales en un ámbito cualquiera de la vida que se veían a sí mismos como un fraude, que no se creían merecer el privilegio de ser excelentes. Perdóneme la cita larga, pero la veo imprescindible: “Casi medio siglo después, su contraparte —aún sin nombre oficial— campa a sus anchas en oficinas, redes sociales y gobiernos: son los “impostores sin síndrome”, individuos con escasa competencia, pero una confianza inquebrantable en su valía. Mientras los primeros dudan de méritos reales, estos últimos triunfan con credenciales ficticias“ (Alberto G. Palomo, ‘Impostores sin síndrome: cuando la incompetencia se viste de confianza’. El País, 27.06.2025)**. A este punto quiero llegar. Parece que nos hemos olvidado de los impostores sin síndrome. Esta es la desvergüenza que impera en la sociedad en la que hay quien asegura que todos valemos para todo, nadie fracasa nunca. Y la vida no es así.
Por otro lado, y recordando la historia de rechazo a la poesía de cummings, descubrimos el singular currículo de fracasos de Johannes Haushofer quien publicaba los proyectos en los que fracasó a lo largo de su trayectoria profesional y que, lejos de desmerecer su esfuerzo, le convirtieron en un profesor respetable
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“minúsculo este parque olvidado (todos en otra parte salvo mis 6 gorriones ingleses) otoño & la lluvia la lluvia la lluvia “ /ALFONSO CANALES, editor/
e.e.cummings. Poemas. Edición de Alfonso Canales. Visor Libros. Madrid, 2014. pág. 83
** Impostores sin síndrome. Palomo
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El Nacional (Venezuela)
lunes, 8 de septiembre de 2025
1 página / 818 palabras incluido título y autor.
Empieza con :’El poeta estadounidense e. e. cummings ‘...
Termina en : …’le convirtieron en un profesor respetable


