Llorar a solas
Llorar a solas
EUGENIO FOUZ
‘You don´t have a soul. You are a soul. You have a body’* (CLIVE STAPLES LEWIS)
Uno no sabe qué puede pasar por la cabeza de una adolescente de catorce años para decidir acabar con su vida, sus amigos, sus padres, su hermano y los posibles amores que tal vez le hicieran llorar a solas. Uno se pregunta si la chica sufría tanto dolor como para dar la razón a quienes se metían con ella y apartarse, dejarles todo el espacio a los abusones, echarse a un lado, desaparecer, negarse a sí misma.
Esta jovencita salía de su colegio un martes, 14 de octubre para no volver nunca más. La decisión estaba tomada y ya no había vuelta atrás. Ella había buscado la manera de arreglar su ‘problema’ con unas compañeras que no la dejaban vivir. Acudió a tratamiento médico para superar el sufrimiento, pero ella no era el problema. El problema eran ellas. Las chicas que la molestaban. Hoy, desgraciadamente, la vida moderna nos pone a mano dispositivos electrónicos como si fuesen armas de fuego. Los adolescentes utilizan el smartphone para grabarse, presumir, y ganar admiradores a cualquier precio. Una chavala puede ser protagonista exhibiéndose ella misma, su buen aspecto, presumir de sus viajes, compartir deliciosas comidas a través de su red social favorita, ponerse y dejarse ver con un modelito sexi, y ahora también, presumir de peleona. El dolor causado por una filmación en la que humillan a una compañera puede volverse mortífero y viral. Nada lo borra de la cabeza de los espectadores. Lamentablemente, vamos todos de cabeza hacia un mundo de mirones de video-clips y fotografías.
Esto que sigue es cosa mía que intento imaginar la rutina de una alumna entrando en clase. Creo verla dirigirse a su pupitre temblando de miedo. Creo que espera un empujón, un golpe o un insulto. Creo que piensa en las risas del grupo. Seguro que le han bautizado con un mote malicioso referido a su físico, a su imagen que la deja en desventaja y burla. Y es que en la adolescencia configuramos nuestra imagen, nuestras dudas existenciales, nuestro yo. Una gran parte de esa personalidad viene marcada por lo que los otros ven y dicen ver en nosotros. Los que sobreviven, los que sobrevivimos, somos náufragos de océanos de incertidumbre.
Hay algo que, sin embargo, no se nos puede arrebatar nunca: la dignidad. Somos individuos. Somos diferentes. Todos merecemos respeto. Es un concepto que los chavales sin educación no entienden. Aquellos que no aprenden nada porque nadie les enseña y porque no tienen la capacidad de observar ni sentir. Respeto significa cuidar al otro. Creo que es un pensamiento religioso: amarás al prójimo como a ti mismo. Estas cosas suceden a lo largo de la vida, y suele pasarle a individuos especiales, dotados de virtudes de una singularidad que resulta insoportable para la gente corriente. Puede suceder lo contrario, que los individuos con los que se meten se comporten de forma ordinaria y quienes se creen mejores no quieran compartir el aula con ellos. Claro que uno no entendería las molestias que se toman en hacer daño a quien aparentemente no les importa nada. En las escuelas los profesores hablan de estas cosas. Los alumnos que callan cuando se habla de esto son los mismos que se ríen a coro de una víctima, los mismos que graban abusos en sus smartphones, los mismos chavales que jalean a los matones y no tienen ni puta idea de qué va la vida en este valle de lágrimas
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*‘Tú no tienes un alma. Tú eres un alma. Tienes un cuerpo’ (C.S.LEWIS)
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El Nacional (Caracas, VENEZUELA)
lunes, 1 de diciembre de 2025
1 página / 592 palabras incluido título y autor.
Empieza con : “ Uno no sabe .. …”...
Termina en : …“de qué va la vida en este valle de lágrimas ”


