La regla de las 3 íes

Eugenio Fouz
La regla de las 3 íes
Àrea de coneixement
Context educatiu
12 Visites
Compartir

 

 

La regla de las tres íes

EUGENIO FOUZ

‘I do not know my age’ (ELIZABETH BISHOP)

En esta vida uno va eligiendo sin apenas darse cuenta lo que le interesa de verdad y lo que le deja indiferente. A medida que pasa el tiempo, uno ha de saber a qué cosas debería renunciar, a quién tendría que creer y por qué le convendría aprender de una vez a aceptar la soledad que le toca vivir. Al final uno está solo. La madurez, o dicho de otro modo, el paso de los años a unos enseña ciertas verdades que otros prefieren ignorar porque suele ser más fácil no ver nada, no mirar más allá de lo que está en la superficie. Y yo esta vez quise oír lo que tenía que decir el empresario millonario Warren Buffett en una larga charla de negocios a un grupo de estudiantes de la Universidad de Georgia (Estados Unidos)*. Y digo de la charla que es larga puesto que dura 1 hora, y dedicar 60 minutos de tiempo a escuchar a un hombre mayor hablando de negocios podría resultar aburrido. Imagino que la variedad de temas, vídeos y memes disponibles en la red a un solo toque de dedo en el smartphone convierte la decisión de permanecer atento al señor Buffett en una rareza o una hazaña, según se mire.

En fin, el empresario americano de Omaha planteó un reto a su audiencia. Les propuso que eligiesen de entre todos los compañeros al que fuese capaz de proporcionarles un 10 % de sus ganancias durante el resto de su vida. Sin embargo, antes de comenzar a dar el primer paso, les aconsejaba tener en cuenta determinados aspectos para no arrepentirse de su elección. Les decía que no debían elegir al que tuviese las mejores calificaciones, tampoco al más guapo ni al compañero que obtuviese las notas más bajas. En su disertación, el economista americano les habló de las 3 cualidades que un empresario buscaba en un individuo para contratarle en su compañía. No sé si fue en virtud de seguir una regla mnemotécnica o no, pero habló de la necesidad de ver inteligencia en el candidato, así como iniciativa, es decir, ganas de trabajar y coraje, y por último dijo que el aspirante debía contar con integridad. Si vuelve a leer las 3 cualidades notará que todas comienzan por la letra i, tanto en inglés (intelligence, initiative, integrity) como en español (inteligencia, iniciativa, integridad). Piense que Buffett es americano y que, por tanto, piensa y habla en inglés. Destaco yo esta parte de su conferencia porque ‘la regla de las 3 íes de Warren Buffett’ confirma una idea esencial en la vida profesional y personal. El señor Buffett hizo hincapié en la importancia de contar con esta tercera cualidad -integridad- porque sin ella todo pierde valor. Una persona sin integridad no vale nada. No se puede confiar en alguien que sea deshonesto. Por descontado, una persona honesta, pero sin inteligencia ni iniciativa probablemente no ayudaría mucho en un trabajo de empresa, si además careciese de las habilidades específicas requeridas para desempeñar una tarea.

Entonces recordé al amigo que me aconsejaba sobre otro asunto diferente que me afectaba a mí directamente. Me di cuenta de la diferencia existente entre la gente joven y la gente adulta. Hay muchos adolescentes a quienes no les gusta que les corrijan. Ni siquiera admiten que les corrija el profesor en clase. Parece que algunos alumnos asisten al instituto para pasar un rato entretenido, no aburrirse, y sufrir lo mínimo. Aprender supone un esfuerzo y, a veces, implica trabajar la disciplina y el estudio. Cuántas veces un profesor escucha la impertinente pregunta ‘¿esto entra en el examen?’ y cuántas veces un alumno no acepta una corrección en una frase mal dicha. En el otro lado, los individuos que quieren aprender algo te aconsejan, como mi amigo, que busques un buen profesor de esos que te corrija y no te deje hacer mal un ejercicio -un buen profesor de esos que te corrija y no te deje hacer mal un ejercicio