Para evaluar al alumnado llevaremos a cabo, por un lado, una evaluación formativa, procesual y global, para la que utilizaremos un diario de clase (canva) en el que registraremos diariamente cómo se ha desarrollado la actividad, cómo ha sido la actitud del alumnado ante la misma y qué aspectos se pueden mejorar, tanto por parte del alumnado como de la propia actividad. Esto me permitirá realizar los ajustes y adaptaciones necesarias para favorecer el desarrollo de la misma y que el alumnado alcance los criterios de evaluación propuestos.
Con este instrumento podemos evaluar, de manera general, todo el proyecto, aunque nos centraremos especialmente en los aspectos a mejorar de las actividades propuestas (temporalización, presentación, adaptación, apoyos…), así como la consecución, por parte del alumnado, de los criterios de evaluación más relacionados con la actitud (1.2, 3.2, 4.1).
Por otro lado, al finalizar el proyecto, realizaremos una evaluación final, en la que utilizaremos una lista de cotejo en la que registraremos el grado de consecución de los criterios de evaluación. Los datos recogidos nos permitirán reflexionar sobre cómo ha sido el desarrollo de la actividad, si se han conseguido los objetivos o no y por qué. Estos datos nos servirán como punto de partida para el siguiente proyecto.