Entendiendo la frecuencia respiratoria y el ejercicio.

JOSE LUIS LOPEZ
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Área de conocimiento
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Hola a todxs,

visto que en estos momentos estamos muchos de nosotros haciendo ejercicio en casa, bien por nuestra cuenta o con el asesoramiento de un entrenador personal online, no quiero dejar pasar la oportunidad de compartir unas pautas muy importantes sobre la respiración, su frecuencia y el ejercicio.

 

Aunque el ritmo cardiaco y el sudor son vistos como medidas de un gran entrenamiento, otro gran factor en el éxito de los ejercicios es la respuesta respiratoria. Lo más que tus clientes hagan bocanadas y bocanadas, pensaran que están trabajando más fuerte – y no se equivocan.

La ciencia no ofrece una forma para los atletas y entusiastas del fitness para medir a la frecuencia respiratoria (aún), pero sabemos que juega un papel muy importante en los entrenamientos cardiovasculares.

Gracias a los estudios recientes, estamos más cerca a entender la conexión entre la frecuencia respiratoria y el ejercicio.

¿Por qué la frecuencia respiratoria aumenta durante los ejercicios vigorosos?

Empezaremos entendiendo porque nos quedamos sin aliento mientras nos estamos ejercitando – especialmente durante ejercicios aeróbicos y cardiovasculares. Aunque puede sentirse como que tus pulmones están codiciosamente sedientos de aire es solo para cumplir con las demandas de oxigeno del resto de tu cuerpo.

Tu sangre necesita oxígeno. Tus músculos necesitan oxígeno. Cuando te ejercitas y pones tensión en tus músculos, tu cuerpo demanda más oxígeno, y ese es la razón por la cual tu respiras más fuerte mientras más fuerte presiones tu cuerpo. Tu respiración está llevando oxígeno a tus músculos: primero, va a tus pulmones, luego es enviado a tu corazón, que lo bombea hacia la sangre, la cual lo lleva tus músculos.

No es realmente ninguna sorpresa que cuando tu ritmo cardiaco incrementa, tu frecuencia respiratoria lo hace también – Ya que trabajan en tándem. Tu corazón bombea toda la sangre rica en oxígeno que puede a tus músculos, pero eventualmente, el oxígeno se vuelve escaso. Esa por eso que, al principio de un entrenamiento, tu no respiras tan fuerte: Ya ay una reserva de oxígeno en tu cuerpo, pero esta reserva disminuye cuando tu frecuencia cardiaca es elevada.

Efecto del ejercicio en la frecuencia respiratoria.

Así como el ejercicio aumenta tu ritmo cardiaco, también aumenta tu frecuencia respiratoria. La relación directa entre el ejercicio y el ritmo respiratorio es que empezara a tomar más oxigeno – más o menos tres a cuatro veces más, para ser exacto. Eso no significa necesariamente que estarás haciendo más respiraciones. Puedes tomar en una respiración larga, lenta y profunda y obtener más oxigeno que el que tendrías si estuvieras haciendo una serie de respiraciones superficiales y cortas. Aun así, esa última es la que las personas tienden a hacer cuando se ejercitan.

En muchas escuelas del ejercicio, el enfoque es en la frecuencia y forma cardiaca, que amos son importantes para la salud física, pérdida de peso, y liberación del estrés. Sin embargo, la forma en la que respiras durante el ejercicio también es importante. Cuando hagas movimientos lentos in controlados (como en el yoga o el levantamiento de pesos), querrás que tu respiración imite tus movimientos – significando que deberías ser lenta in controlada también. Si tu cuerpo se está moviendo rápido, entonces tu respiración también será rápida. Es importante notar que rápido y superficial no son necesariamente lo mismo. Querrás dirigir a tus clientes para que respiren lo suficientemente profundo para inflar el diafragma, ya que las respiraciones superficiales tienden a llevar al mareo, hiperventilación, e incluso desmayos.

Beneficios del ejercicio en el sistema respiratorio.

Ejercitarse le hace bien al cuerpo en muchas maneras, pero uno de los beneficios es hacia el sistema respiratorio. El mayor oxigeno que tomas – lo más que ejercitas tus pulmones, y lo más fuertes que se vuelven. Lo más fuertes que tus pulmones se vuelvan, lo mejor que ellos serán en tomar oxígeno y en almacenarlo en tu torrente sanguíneo. Como fue mencionado anteriormente, no necesitas respirar tan fuerte al principio de tu entrenamiento porque ya hay una reserva de oxigeno que va a ser utilizada. De la misma forma, tus pulmones se vuelven más eficientes con el tiempo para que el cuerpo sea capaz de almacenar más oxígeno en tu cuerpo para que con el tiempo no te quedes sin aliento cuando te ejercitas.

Esto es algo que puedes decirles a tus clientes: Lo más que te ejercites, es menos probable que se queden sin aliento durante actividades simples como subir las escaleras o caminar a través de un estacionamiento muy grande.

Vale la pena señalar que ciertos tipos de actividad tienen un mayor impacto en el gasto de energía del cuerpo para pagar la deuda de oxigeno creada por el ejercicio: lo más intenso que sea el ejercicio, como en HIIT, el mayor oxigeno que es usado, y el mayor esfuerzo que el cuerpo tiene que hacer para volver a construir la reserva de oxígeno. Este fenómeno se le conoce como consumo exceso post ejercicio o EPOC, que es más alto después de concluir el ejercicio y puede quemar desde 50 hasta 120 más calorías.